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Menos mal que soy apneista.

¡A la mierda el reto vegano!

Que no, que es broma. Os prometí que aguantaría incorruptible hasta el día 21.  Al fin y al cabo un par de cafés, un curasancito, empanada de bonito y un poco de carne ayer no es para tanto. Estoy pensando en que cada vez que la fastidie con la alimentación, plantar un árbol. ¿Qué os parece?

Llevaría 4 árboles yo, y 1 Hera.

Hoy me he levantado con un vacío existencial. Un desasosiego vital. Un je ne sais quoi, que qué se yo.

Decido darme una buena ducha, y durante la ducha recuerdo una noticia que leí, en algún momento de mi vida y acabo de buscar para poneros, al menos, el titular.

La firma De Daría presenta el primer Jabón de Jamón ibérico de la DO de Los Pedroches

Jabón de jamón, sí, pero ibérico.

Pienso en todos los productos de droguería que utilizamos y que hayan utilizado animales para su composición o para realizar pruebas. Me doy cuenta también, de que por el precio que pago yo por el champú, cerdo ibérico estoy seguro de que no lleva.

He pasado por delante de la carnicería del barrio.

 

+¡David! ¿Cómo estás? ¡Cuanto tiempo! ¿Te has vuelto marchar de Vigo?

-No… tenemos que hablar. Siéntate.

+No tengo silla, esto es una carnicería.

-Es verdad. Pero agáchate un poquito, que eres muy grande.

 

Mantuve distancia de seguridad… y un mostrador de por medio. Ver al hombre medio agachado tras un mostrador me resultaba muy gracioso. Pero imagino que son situaciones habituales para los veganos. Ver como los esbirros del carniarcado se inclinan ante nosotros. Tendré que acostumbrarme.

-Hostia, es que sigues siendo enorme aun así.

+¿Qué tienes que contarme. David?

-El motivo por que estoy más distante, por el que te evito…

+Dímelo ya.

-¡Soy vegano!

+¡No!

-¡SI!

+¡No!

-¡Si!

+¡No!

-¡No!

+¡SI!

Bien. ¡GANÉ! David 1-0 Carnicero.

 

+¿Por qué te has hecho vegano?

-Porque sí.

+“Porque si” no es una respuesta – Resulta que el carnicero es madre.

-Es sólo temporal.

+Todos decís lo mismo, y luego no volvéis. ¿Qué he hecho mal?

-Carni. No eres tú. Soy yo.

Le tendí la mano en un gesto de respeto. Un gesto en honor a tantos años juntos. Tantos momentos… tantas alitas de pollo, pinchos morunos, pechuguitas… tantos kilos y kilos de costillas… ¡Hostia! Que me babo otra vez. 

Los casi 150kg de rudo carnicero bordearon el mostrador, y de pronto me sentí como un cordero como una lechuga ante un rinoceronte. Esto no podía acabar bien.

+Te echaré de menos… – se le iba apagando la voz a medida que pronunciaba las palabras, hasta que casi no pude entender su última palabra… – vegano.

¡Y menos mal que SOY APNEISTA!

(Un inciso a mis alumnos. ¿Recordáis cuando en piscina entrenamos las apneas en residual, y me decís que se sufre mucho? No tenéis ni **** idea, no sé cuanto tiempo he pasado “desaparecido” entre el abrazo de la bestia carnívora, pero el diafragma y el tímpano ahora los tengo solapados)

 

No sé si por el abrazo, o por la situación sentimentalmente delicada, he perdido el apetito para el resto del día. No he comido nada. Bueno. Sandía. Y cosas veganas aburridas.

¿Sabéis si hay estudios que asocien veganismo con mayor sensibilidad? Hoy ha sido un día triste.

Pero me autocuento un chiste: (Así mañana cuando me lea a mi mismo para repasar, me hago gracia)

¿Qué hace un heavy haciendo así?

AC/DC

Nota del autor: (De yo mismo, vamos) No dejéis de leerme por el chiste malo. Por favor.

¡APROBADO! 4/8 Podéis dejar en los comentarios que el chiste es pésimo. No pasa nada.  

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