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¿Y si un mar deja un desierto?
Golpe, a golpe, al principio.
Una ola tras otra

Y sin saberlo, gestandose en el pacífico
un batallón de ciclogenesis explosivas que fueron a morir,
una tras otra, a la pequeña playa, esa,
dónde habías construido una cabaña con ramas y hojas.

Tu mar, ha literalmente barrido tu vida del mapa
¿Y que haces?
Te secas,
te sacudes la arena,
desenredas las algas que se han enredado con tu pelo
y desnudo, descalzo, caminas, corres, saltas, y trepas hasta sangrar.
Que ni el dolor pueda borrarte la sonrisa
Y cuando a rastro no puedas más, mira arriba.
No habrá nada.
Estarás sobre el mar, en el acantilado más alto, y hoy es tu momento.
Sientate y cuelga las piernas.
El mar sigue ahí, pero ahora mandas tú.

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