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A veces nos pasamos de listos,
ignoramos los consejos,
y nos golpea un jarro de agua fría
con sonido a te lo dije

Pero ese jarro es helado,
golpea, paraliza,
y escuece cuando no suena,
sino que desgarra, y sangras un

-Me lo dije-

Y es que me lo dije. Joder.
Nada más verla,
al acercarme y saborear sus labios:
Huele a problemas.

Pero eso me encanta. ¿Verdad?

-Será divertido-
-Sino, que aburrimiento-
-¿Quién no tiene problemas?-

-No será para tanto-

Y eres más idiota listo que nadie.
Y por listo, te ignoras.

Otra vez

¿Sabes qué ocurre cuando te acostumbras a un olor, verdad?
Al pasar unos minutos, lo ignoras.
Incluso ocurre con los peores olores.
Esto nos permite concentrarnos en nuevas sensaciones.

Pues me acostumbré, pero ese hedor era tan fuerte
que pasaron desapercibidos otros.

Su aroma a mentira,
y una ligera fragancia a engaño que
intentó perfumar con “te quiero”
pero con rosas no ocultas el tufo
de un pasado quemado. 
Su adicción era el conflicto.

Disfruté menos días 
de los que puedo contar
con los dedos de una mano.

Ella toda, en esencia, era tóxica.

Pero el cuerpo humano es sabio,
y nuestra memoria olfativa
descarta olores que fueron experimentados recientemente.

Por eso al volver de vacaciones nuestro hogar huele raro.

Por eso, ella, me resultaba tan familiar,
me recordaba a otro hogar que tuve
donde me quemaron,
y donde nací de nuevo entre cenizas.

Y si te he de decir algo,
es que la anterior mentía mejor.

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