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El sol brillará mañana

El sol brillará mañana
… Le pesaba la ropa, sudada, pero sin embargo, no le pesaba tanto como la responsabilidad que acababa de asumir, enfrentarse a su peor miedo, enfrentarse a si mismo. El sol brillaba aquella mañana, más para él no era el principio de un maravilloso día, era el final de una pesadilla. Paso a paso, caminó entre la arena, en aquella playa repleta de gente, unos corrían, otros tomaban el sol, y otros simplemente se acercaban por el placer que daban las olas de ese mar frío sobre sus tobillos, unos hablaban, otros reían, un anciano miraba melancólicamente al mar, pero él se sentía solo.
Por un momento pensó. “No es para tanto” y miro hacia atrás…sus huellas se perdían a los pocos pasos, el mar las robaba. – ¿Dónde se esconde mi pasado ahora? – y miro hacia esas aguas que antaño dieron cobijo, y en un futuro seguirán ahí, seguirán siempre ahí. Siguió caminando: -no es momento de mirar atrás- . El sol seguía en el cielo imponente, miró por el rabillo del ojo a una pareja abrazándose y jugando en la orilla, como si fuesen niños, ella intentaba escapar de él, pero de una forma distinta a la que él había sufrido. Era…graciosa, inocente, e idéntica fue la sonrisa que tras ver a aquella pareja se dibujó en su cara. -No puedo pensar en eso ahora, ¿Para qué? – Y ni ese pensamiento fue capaz de borrarle la sonrisa. La playa llegaba a su fin…y las horas ya pesaban en su cabeza, quería descansar, necesitaba descansar.

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