De instructor a sujeto de estudio
He pasado años enseñando a otros a respirar mejor, a calmar la mente bajo el agua y a descubrir que aguantan más de lo que creen. Pero esta vez el alumno soy yo.
Después de cientos de cursos y miles —muchos miles— de apneas, noté algo que no se enseña en los manuales: el cuerpo también se acostumbra a enseñar. A repetir. A quedarse en la zona segura.
Yo hablaba de límites, pero llevaba tiempo sin poner los míos a prueba.
Así nació la idea de convertirme en mi propio caso de estudio. No como reto de ego, sino como curiosidad científica: ¿qué pasa si aplico todo lo que enseño, sin atajos ni discursos, durante dieciséis semanas seguidas?
Esta vez no hay alumnos, ni horarios, ni objetivos externos.
Solo un cuerpo, un método y la voluntad de medirlo todo.
El mar como espejo del control interior
Cada inmersión enseña algo. No del agua, sino de uno mismo.
Bajo el mar no hay excusas: si entras tenso, el cuerpo te lo recuerda. Si te distraes, el tiempo se acorta. Si luchas contra ti, pierdes.
La apnea no perdona, pero tampoco miente.
Por eso el mar es el mejor espejo: muestra lo que eres sin palabras.
Ahí abajo aprendí que la calma no es una emoción, es una decisión fisiológica.
Que el control empieza en el diafragma y acaba en la cabeza.
Que el cuerpo, si lo entrenas, se convierte en un laboratorio de autoconocimiento.
En la superficie podemos fingir; en el agua, no.
Y fue en una de esas bajadas, cuando la flotabilidad neutra me dejó suspendido entre la luz y el fondo, que entendí que el experimento debía empezar ahí: en el silencio donde todo se ordena.
Qué significa Zero to Hero: objetivo, duración y reglas
Zero to Hero no es un eslogan. Es un marco de trabajo.
Durante 16 semanas documentaré una transformación completa basada en apnea, nutrición, fuerza funcional, descanso y biohacking elemental.
El objetivo no es un cuerpo de revista ni una marca de rendimiento. Es entender el proceso, cuantificarlo y contarlo sin filtros.
Las reglas son simples:
- Medir todo.
- No esconder los fallos.
- Mantener coherencia entre lo que enseño y lo que hago.
Cero marketing.
Cero motivación vacía.
Solo respiración, datos y constancia.
Métricas: qué se mide y por qué
Para medir un cambio hay que definirlo.
El peso refleja el estado global.
La grasa corporal, la eficiencia energética.
La cintura marca la inflamación real, a menudo más fiable que cualquier báscula.
La apnea estática funciona como termómetro de calma y control interno.
Y la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) muestra el estado del sistema nervioso: si descanso, si recupero, si me paso.
Ningún número vale por sí solo.
Cada métrica necesita contexto.
Sin él, los datos no dicen nada.
Quiero demostrar que la apnea no es solo un deporte: es una herramienta para observar cómo el cuerpo responde al estrés, al esfuerzo y a la disciplina.
Advertencia y propósito
Esto no es una guía de autoayuda ni un reto viral.
Es un experimento documentado.
El cuerpo humano es adaptable, pero también frágil.
Por eso cada técnica, cada apnea y cada entrenamiento seguirán protocolos seguros y medibles.
El propósito no es inspirar, sino enseñar.
No quiero que me sigas; quiero que entiendas cómo podrías hacerlo tú, con tus propios parámetros.
Cualquier transformación real empieza con datos, honestidad y tiempo.
No con promesas, sino con seguimiento.
Lo medible se mejora.
Y lo que se mejora, transforma.
El siguiente paso es el punto cero: mirar de frente la línea de salida y escribir, desde dentro, cómo cambia un cuerpo cuando se le da todo lo que necesita.

