El punto cero
Hay un momento en el que mirar atrás pesa más que avanzar.
Este es el mío.
No hay epifanías ni frases motivacionales.
Solo el espejo, la báscula y la certeza de que puedo dar más.
Que todo lo que enseño sobre apnea y rendimiento físico tiene que volver a pasar por mi cuerpo, desde cero.
Hoy empieza el punto cero.
Volver al cuerpo real
Después del verano, el mar me deja la piel salada y la musculatura blanda.
Paso de levantar pesas a levantar botellas de aire.
Cambio el gimnasio por el barco, las series por las inmersiones y la estructura por el picoteo constante entre salidas.
El resultado es predecible: más experiencia, menos forma.
A muchos les suena.
La apnea exige calma y control, pero la transformación física con apnea necesita algo más: estructura.
Medir, entrenar, descansar.
Sin eso, no hay milagros.
Aquí marco mi línea de salida.
No para juzgarme, sino para tener un punto de referencia claro.
El cuerpo no miente. Y cuando lo haces medible, el cambio deja de ser una intención para convertirse en un proceso.
Entrenar la respiración antes que el músculo
Siempre repito que respirar es entrenar el sistema nervioso.
La mayoría entrena para verse bien.
Pocos entrenan para funcionar mejor.
El entrenamiento en apnea va de eso: de reprogramar la respuesta al estrés.
Hoy no hago nada heroico.
No busco marcas ni sensaciones extremas.
Solo respiraré.
Respiración diafragmática lenta, en silencio.
El cuerpo protesta: quiere moverse, quiere estímulo, quiere acción.
Pero ese control respiratorio es el cimiento de todo lo que vendrá después.
Durante estas primeras semanas el objetivo es simple: volver a sentir el cuerpo como herramienta, no como obstáculo.
Cada inhalación profunda es una instrucción al sistema nervioso: calma.
Cada exhalación completa, una limpieza de ruido interno.
Comer menos, vivir con más control
Cuando se habla de transformación física muchos imaginan dietas extremas o restricciones absurdas.
Yo prefiero llamarlo comer con intención.
Reducir raciones, aumentar proteína, eliminar el azúcar innecesario.
No contar calorías al milímetro, pero sí contar decisiones.
La apnea no perdona la inflamación y premia la ligereza.
Comer limpio no es una cuestión estética, es eficiencia.
Durante esta fase inicial el plan es deliberadamente simple:
– Tres comidas al día
– Sin snacks
– Agua y café solo
– Nada ultraprocesado
No hace falta más ciencia al principio.
La dificultad real no está en el plato, sino en la mente que busca recompensa constante.
Cardio en zona 2: el valor de la lentitud
El cardio llegará sin prisa.
Zona 2, respiración nasal, ritmo cómodo.
Lento.
Casi ridículo.
Pero esa es la clave: entrenar el metabolismo aeróbico, mejorar las mitocondrias y enseñar al cuerpo a usar grasa como combustible.
No se trata de correr más, sino de rendir mejor con menos oxígeno.
Y eso es apnea pura.
Si puedo mantener la calma en movimiento, podré mantenerla bajo el agua.
El entrenamiento de apnea fuera del mar empieza aquí.
Volver a la fuerza funcional
El gimnasio espera, pero sin ego.
Movimientos básicos, cargas controladas, técnica limpia.
La fuerza vuelve para despertar el cuerpo, no para decorarlo.
Tres sesiones semanales de fuerza funcional, trabajo global, sin aislamientos innecesarios.
El cuerpo no está débil.
Está dormido.
Despertarlo dolerá un poco, pero también recordará.
Dormir para adaptarse
Llevo años diciéndolo y ahora me lo aplico.
Sin sueño no hay mejora.
Dormir es parte del entrenamiento.
No un complemento.
Móvil fuera del dormitorio, cenas ligeras, luz baja.
Siete u ocho horas reales.
Sin descanso, el sistema nervioso interpreta todo como amenaza.
Y en apnea, eso se paga caro.
El ruido mental
Lo más difícil del punto cero no es entrenar.
Es callar la mente.
Aceptar que ya no estás donde estabas.
Que cada apnea cuesta más, que cada esfuerzo pesa.
Pero el objetivo no es volver a ser el de antes.
Es entender qué ocurre cuando todo se hace bien otra vez.
Cierro los ojos, inspiro despacio y dejo que la respiración me devuelva el foco.
En apnea, la mente que se agita pierde tiempo.
En tierra, también.
Lo que empieza hoy
No hay aplausos ni récords.
Solo decisiones repetidas.
Esto no va de transformar el cuerpo para el espejo, sino para el agua.
Porque bajo el mar no importa cuánto pesas ni cuántas repeticiones haces,
sino cuánto control mantienes cuando el oxígeno falta.
Empieza el viaje.
Zero to Hero
Respirar. Medir. Ajustar.
Cada semana, un paso más cerca del fondo.

